Editorial zut 5

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14 enero, 2015 at 4:26 pm  •  Posted in Editorial by  •  0 Comments

Flaubert decía que, en unos tiempos en los que el azúcar ya no se sacaba sólo de la caña de azúcar, sino de otros muchos lugares, los poetas deberían aprender el mecanismo de los empresarios y buscar -y encontrar- la poesía no sólo en la poesía, sino en todo lo que nos ofrecía la realidad. La poesía como sustento que, a menudo, ni siquiera necesita a los poetas para causarnos el privilegiado vértigo de presentarnos un espejismo como si fuera una criatura real, y, también a menudo, transforma la realidad en una plantación de espejismos.

Puede que ningún espejismo haya causado más dolor que el que llamamos Dios: por él se han quemado libros, se han arrasado pueblos, se han levantado murallas de dogmas para empequeñecernos. Hay quien tiene la gozosa idea de que esa criatura es un personaje real, que existió de veras en la impaciente alborada de los tiempos: sería algo así como el eslabón perdido entre el mono y el hombre, o sea una criatura que se coloca en el comienzo de nuestra evolución y que, al hacerse invisible, se transforma en leyenda para que sus comentaristas puedan acaparar el poder que necesitan. Contra ese espejismo se revela la fuerza poética de un filósofo como Zizek, reivindicando la importancia de un legado que Europa no se decide a reconocer para no molestar a esos comentaristas divinos y a la pereza de los intelectos que se conforman con una cómoda respuesta que explique el mundo y anule de un martillazo todas nuestras preguntas. Ese legado es el del ateísmo, un ateísmo perseguido y condenado, un ateísmo al que se ha acusado de las vilezas más terribles -como la de quienes defienden que los regímenes ateos son los causantes de las grandes masacres de la Historia: esos mismos no parecen recordar el genocidio de Bosnia, al que nunca confieren un carácter religioso, sino nacionalista, como si una cosa y otra no fueran lo mismo. De la poesía del ateísmo a la poesía de los dioses disparatados que nos muestran en un paseo por Montevideo, y de ahí a la insólita poesía de etiqueta de un personaje como Frieda Holler, que se hará con un sitio eminente en vuestra memoria y que, aunque parece creado por el reportero Juan Manuel Robles, es real, para demostrar una vez más que la realidad es sabia creadora de los personajes más deliciosos y alucinantes cuando hay alguien capacitado para recrearlos literariamente.

Buscando la poesía en todas partes, Zut la ha encontrado también en la poesía. La poesía de una autora no muy conocida pero con una fuerza poética distinguida y personal: Ana Isabel Conejo. Y la ha encontrado, por supuesto, en Borges y en Javier Marías.

Queríamos hacer una revista de poesía sin necesidad de recurrir sólo a los versos. Queríamos, siguiendo el consejo monumental de Flaubert, buscar poesía en lugares donde no tenía por qué haberla. Y esto es lo que hemos encontrado. Y que no os quepa ninguna duda de que seguiremos buscando.

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